Distorsiones cognitivas y etiquetas

Las distorsiones cognitivas son un proceso erróneo de la información que recibimos, es decir, una malinterpretación de las cosas que suceden lo que genera consecuencias negativas.

Tipos de distorsiones cognitivas en la maternidad

1. la sobregeneralización

¿Cuántas veces nos hemos encontramos a nosotros mismos diciendo “este niño lo pide todo llorando”, “no come nada”, “siempre anda molestando a su hermano”, “se pelean todo el rato”, “nunca me hace caso”? este tipo de pensamientos distorsionados del todo/nada/siempre suelen ser fruto del cansancio y de encontrarnos en determinadas situaciones frustrantes, en las que la interpretación de lo que está sucediendo dista de ser objetiva. Estos pensamientos, aunque son habituales, nos angustian y debemos ser los suficientemente hábiles como para detectarlos y revertirlos.

Lo contrario de los pensamientos distorsionados son los pensamientos objetivos que permiten extraer conclusiones sobre lo que está sucediendo sin interferencias.

Cuando nos encontremos ante este tipo de pensamientos distorsionados, debemos analizarlos, ver como nos afecta e intentar revertirlos hacia pensamientos objetivos.

Tenemos que huir de estas generalizaciones, buscando concreciones al por ejemplo “siempre se porta mal”, preguntarnos ¿cuándo se porta mal? Y tras la concreción buscar explicaciones a su comportamiento, Siegel en su libro “Disciplina sin lágrimas” habla de que ante comportamientos que consideramos inadecuados investiguemos que los pueden estar causando y nos preguntemos si nuestro ¿esta enfadado, hambriento, rabioso, aislado o cansado?

Frenar las interpretaciones precipitadas y que nos producen tanta angustia ¿No come nada? ¿Realmente no come nada, o hay comidas que le gustan más o menos?, ¿son las raciones que le pongo demasiado grandes para su edad? Porque igual no es que no come, es que las raciones que le pongo son demasiado grandes para su pequeño estómago. Objetivar nuestras impresiones y preguntarnos ¿cómo está de peso y talla? Si su peso y talla están dentro de los percentiles y va creciendo, es que consume lo necesario para su desarrollo. ¿está activo? Porque un niño que no come nada no estaría activo.

Cuando te descubras a ti misma diciendo alguna de estas generalizaciones adquiere conciencia de que estás ante un pensamiento distorsionado y no objetivo, y trabaja tus distorsiones. En ocasiones lo que necesitas son unos momentos de paz y relajación, busca algún ejercicio de relajación, como la respiración profunda para frenar estos pensamientos.

2. LAS ETIQUETAS GLOBALES

Las etiquetas no son más que juicios de valor en las que los adultos destacamos aspectos repetitivos, negativos o cualidades de los niños.

Este niño es un llorón, perezoso, torpe, guapo, etc estos calificativos que se utilizan, en muchas ocasiones sin mala intentención y de forma inconsciente, terminan encasillando a las niñas y los niños, por lo que no será capaz de cambiar porque se va a encontrar limitado por sus habilidades o defectos.

Las etiquetas en las que nos referimos hacía las niñas y los niños suelen ser etiquetas globales, de una o dos características de su personalidad se etiqueta a la niña o al niño.

Estas etiquetas pueden ser negativas, positivas o con doble sentido.

  • Etiquetas negativas: vago, perezoso, hiperactivo, respondón, etc afectan directamente la autoestima de las niñas y los niños.
  • Etiquetas positivas: el más guapo, responsable, guapo. Aunque están hechas con la mejor intención, suelen tener un efecto nocivo porque obligan a la niña o al niño a estar cumpliendo las expectativas de los adultos, y sintiendo que fracasan cuando no lo consiguen.
  • Etiquetas con doble sentido: son las que a una cualidad negativa se le da una conotación positiva, por ejemplo «vaya trasto que estás hecho», en la que el adulto parece encontrar divertidas algunos de los comportamientos que pueden ser molestos para el entorno.

Lo primero que tenemos que entender que es muy irracional extraer un juicio de valor sobre una niña o niño basándonos en solo uno o dos rasgos de su personalidad, obviando el resto de sus características. Y tenemos que aprender a ser más específicos para no terminar cayendo en generalizaciones. En lugar de decir este niño es perezoso, «en ocasiones, cuando esta jugando, o esta cansado, o tiene hambre, le cuesta ponerse a hacer los deberes».

3. pensamiento polarizado

También conocido pensamiento en blanco y negro, en la que los adultos no vemos los términos medios, la realidad se ve de forma extremista: es un llorón o es risueño.

Cuando nos encontremos diciendo este niño es un llorón, primero debemos entender que lo estamos etiquetando, luego que el estado de ánimo no es una constante, hay momentos del día que está contento, otros está enfadado.Y cundo nos encontremos diciendo esto tratemos de cuantificar cuantas veces sucede y tratemos de entender porque sucede.

«Este niño lo pide todo llorando» «todo», «llorando». ¿Cuántas veces al día lo pide llorando?


Gemma

Médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, madre de dos hijos. Aficionada al patchwork, manualidades y viajar. Bloggera en mi tiempo libre

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