Mi hij@ no me obedece. ¿Qué hacer?

Mi hij@ no me obedece. ¿Qué hacer?

Es frecuente encontrarse con esta situación, en la que pedimos que nuestras hijas o hijos hagan algo, lavarse los dientes, ordenar la habitación, irse a dormir y no nos hacen caso. Además terminan enfandándose o con un berrinche. No nos obedecen. ¿Qué podemos hacer?

1.¿Cuál es nuestro objetivo educativo?

Definir nuestro objetivo educativo es fundamental para poder establecer nuestras estrategias familiares. ¿Qué queremos, hijos o hijas obedientes? O ¿queremos que nuestros hijos sean capaces de tomar las decisiones acertadas en cada momento?

Seguramente es lo segundo, entonces no convirtamos la relación con nuestras hijas e hijos en batallas sobre quien ostenta la autoridad, no convirtamos nuestro modelo relacional en yo ordeno y tu obedeces. Con esta estrategia no conseguimos que aprendan a tomar decisiones, les estamos enseñando a ser obedientes y sumisos.

Al final, terminamos convirtiendo nuestros hogares en zonas de guerra en las que hay luchas de poder… y sabemos por la historia que esto no conduce a nada bueno.

De todos modos, tenemos que evitar caer en la permisividad, lo contrario del autoritarismo es la permisividad, así que vamos a tener que encontrar el equilibrio, un punto medio, que no siempre es fácil.

2. Conocer cómo funciona el cerebro de los niños y las niñas

Estamos hablando de cerebros en crecimiento, inmaduros, en palabras de Siegel, aún no son cerebros plenos. El cerebro está dividido en dos hemisferios, el derecho que es el emocional, el creativo e intuitivo, y el izquierdo que es la parte analítica y lógica. Durante los tres primeros años del niño predomina la parte “emocional”, “creativa” e “intuitiva” de su cerebro, es decir el hemisferio derecho, por encima del izquierdo. Son totalmente emocionales y carecen de sentido analítico o lógico.  A medida que las niñas y los niños crecen, va aumentando el dominio de la parte izquierda, hasta poder trabajar ambas partes coordinadas.

Además en el cerebro existe una zona superior y una inferior. En la zona inferior hay albergados los instintos básicos y primitivos, son los que nos permiten huir ante una situación de riesgo o a un recién nacido succionar para poder lactar. Mientras, en el cerebro superior encontramos capacidades más complejas como la gestión emocional. Cuando nacemos el cerebro inferior está desarrollado, y a medida que va madurando se va desarrollando el cerebro superior. La madurez del cerebro superior llega pasados los 20 años. Es por este motivo que las niñas y los niños tienen tanta dificultad en gestionar sus emociones. Su cerebro superior no está plenamente desarrollado.

Para poder ejercitar su cerebro superior y ayudarles a desarrollarlo les podemos dejar elegir entre opciones distintas sobre cosas cotidianas. En lugar de ponte estos zapatos, les podemos pedir que elijan que zapatos prefieren, ¿los verdes o los azules?. Eso sí, proponemos opciones limitadas.

No les podemos enseñar a tomar buenas decisiones si siempre les decimos lo que tienen que hacer.

3. Entender que la toma de decisiones correcta requieren un aprendizaje

Una de las quejas más frecuentes de los padres es que nos cuesta que realicen actividades cotidianas,  como por ejemplo ordenar la habitación. Creer que la van a dejar de jugar y ordenar porque sí, porque se lo pides tú no funciona.

Para que ordenen su habitación previamente deben vernos como ordenamos la habitación, luego que nos ayuden, y finalmente que ellos lo hagan con nuestra ayuda y al final sin nuestra ayuda. Se trataría de 5 pasos:

  1. Ordena tú la habitación y que aprendan cómo se hace
  2. Ordena la habitación y que te ayuden
  3. Que ordene la habitación y tú le ayudas
  4. Que ordene la habitación y miras cómo lo hace
  5. Que ordene la habitación él/ella solo.

Pero no se pasa del primer paso al último de un día para otro. Es cuestión de paciencia e instauración del hábito, de avances y retrocesos.

Lo más práctico en lugar de empezar a repetir y repetir “ordena tu habitación” y que se desencadene una guerra familiar, es ir a la habitación y ayudarles. ¿Mira que te enseño a doblar la ropa de una forma fácil?

Facilita mucho la tarea de ordenar, tener una habitación práctica y poco cargada de juguetes y objetos. En otra entrada dábamos algunas Ideas para ordenar los juguetes

Lo mismo con todos los hábitos, antes de aprender un hábito lo vamos a tener que repetir y repetir hasta que esté totalmente integrado. No se van a lavar los dientes por si mismos, les tenemos que enseñar y enseñar el hábito. Con paciencia y proactividad nuestra. ¿quieres que te repase los dientes?

4. Reforzar las consecuencias de la toma de decisiones

Los premios y los castigos no ayudan a desarrollar las cualidades que queremos que adquieran nuestras hijas e hijos. No ayudan a que aprendan a tomar decisiones correctas. Por esto hay que trabajar las consecuencias de sus actos. Es importante recordar que pasa, que consecuencias hay cuando la habitación está desordenada o las cosas fuera de su lugar. ¿te acuerdas que ayer no encontrabas la libreta de sociales?¿si lo dejas aquí tu hermano te lo tocará y te lo puede romper?

5. Revisar cómo pedimos las cosas

Otro de los aspectos que debemos revisar es cómo le hemos pedido que hagan algo. Lo ideal es evitar dar muchas instrucciones a la vez y quen éstas sean sencillas y claras, y pedirlas con un tono amable y obviamente sin gritos, no suele funcionar gritar desde la cocina mientras preparamos el desayuno que se hagan la cama. Hay que acercarse, ver que están haciendo y pedirlo. Sin ese momento se están peleando con los cordones de los zapatos poco caso nos van a hacer.

6.Anticiparnos a la situación

¿Cómo reaccionariamos si estamos viendo nuestro programa de televisión favorito o leyendo tranquilamente un libro viniera alguien y nos la cerrara o quitara el libro de las manos? Realmente nos molestaría y nos enfadaríamos, apliquemos esta lógica a las niñas y los niños. Trabajemos la anticipación, anunciar que en 5 minutos terminaremos de jugar para irnos a dormir, lavarse los dientes o la actividad que venga. Les ayuda a prepararse para entender que el rato de ocio se está terminando y pasamos a otra actividad.


Gemma

Hola soy Gemma, la autora del blog trocitos de vida, te doy la bienvenida a mi blog. Soy madre de dos niños nacidos en el año 2011 y en el 2016. De profesión médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, y especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, con un Doctorado en Salud Pública. Celíaca desde los 17 años, me gusta compartir mis experiencias de viajes y recetas sin gluten, también me gusta compartir mis conocimientes en prevención y epidemioloía. Aficionada al patchwork, manualidades y viajar. Bloggera en mi tiempo libre.

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